Caminando por el bosque. el pueblo folklorico

      donde yacían los grandes goces de folklor
      donde el sonar acústico de las guitarras
      de los ancianos sonaban con gozo
      entre las esquinas de las calles

      donde los campesinos
      pasaban con sus cargamentos
      montados en sus caballos y mulos
      trayendo a sus casas el alimento

      Lugares de típico esplendidez
      donde la vista del humano silvestre
      se acostumbra a ver
      la vida de la selva con ojos naturales

      Romper caminos
      hacer meyas entre los collados
      era una forma normal
      de aquella hermosa población
      que como una rosa entre una gran selva
      daban el sentido de existencia
      como una inspiración

      En el pueblo, que por su nombre
      era sabroso como el sabor de la sandia
      con su frescura,
      hacía que el peregrino hambriento
      entre sus habitantes en completa dulzura
      encontrara aliento y alimento

      Dos caminos llevan
      nuestra existencia a algún lugar
      como el camino que debía tomar
      cada mañana
      para ordeñar las vacas lecheras
      que buscando pasto verde
      se perdían en el terreno
      destinado para ellas.

      Mientras caminaba pensaba
      en lo hermoso que sería
      juntar todo a la vez
      tomar todo entre las manos
      mostrar al mundo que existe la felicidad
      en algún lugar.

      combinando lo amargo con lo dulce
      entre la desdicha y la dicha
      entre el amor y el odio
      y entre los escombros y la edificación
      esta la paz de cada corazón.

      La sencillez de mi caminar
      entre las veredas suaves de grama fina
      me conducían a estanques en el camino,
      pequeños oasis en las rocas
      que por naturales
      no se contaba la historia
      en sus hechuras
      mucho menos sus destinos

      siendo alimentados por la corriente
      que fluía de la roca
      era tan fuerte su correr
      tomando la montaña hacia abajo
      convirtiéndose en agua de color blanco
      agua que los moradores
      del hermoso pueblo llamaban
      aguas zarcas
      que daban al viajero
      la seguridad de poder tomar…

      Entre pensares pasados envuelto
      pierdo la noción del tiempo
      el presente que me permite
      viajar al regreso de mi infancia

      de forma sublime.

      Doy un vistazo a las estrellas
      que ya se han dado a su esplendor
      con confianza
      y que no importa los enrámales
      de la granadilla montes
      su belleza se luce entre sus hojas
      como si para ellas no existiera la vejez

      Envuelto en esa inspiración de nostalgias
      cierro mis ojos para tomar un descanso
      y despertar muy temprano
      para seguir en mi camino.

      Escuche a un sabio decir
      que la felicidad está dentro de nosotros
      cada día trae consigo su afán
      y con el también viene una porción de alegría
      cada momento que vivimos
      tenemos la dicha de poder sonreír

      entre rostros cansados
      mejillas gastadas de llorar
      los entre cien y las desdichas de la vida
      que solo estancan la felicidad

      sin acumular lo que se ha retenido
      cada día trae su alegría
      y debemos disfrutarla
      aunque se haga llorando

      como dijo un pensador sabio
      – prohibido es llorar
      sin sacar provecho de tus lagrimas–

      Solo escucho el cantar
      de los grillos de la noche
      una nueva madrugada
      la felicidad aun duerme
      con murciélagos en compañía
      en aquel entorno de derroche

      trato de despertar la felicidad
      para no abatirme
      en lo helado de la madrugada
      ella se ha congelado a causa del frio matutino
      no encuentro lugar donde asirme
      arropado bajo aquellos arbustos
      se siente el silencio
      acompañado de mi soledad
      La mañana tarda en llegar
      las horas se hacen años
      esperando la luz de nuevo amanecer.