amistad vs interes

Hace unos años en mi pueblo hubo
un anciano llamado Benito, Benito era un señor muy pobre pero tenía el carisma
bien en alto para evadir su pobreza. La gente le quería tanto a él como a su
esposa, pues ambos eran muy amistosos, y su amistad tenía algo especial, era
como si todos en el pueblo querían estar cerca  ellos, y la única razón era, su contagiosa alegría,
humildad y sinceridad.

Un día,
uno de sus amigos le dio una pequeña parcela de tierra para que la trabajase con
el fin de que Benito tuviera un poco de ingreso tanto de dinero como también alimento
para sus hijos. Benito había llegado al pueblo hacia un poco más de un año y no
poesía nada, sin embargo era una persona muy querida en el pueblo por buscar
servir a los demás siempre con buena disposición.

En la
primera cosecha la cual fue una enorme bendición, Benito con mucha alegría por
sus logros -y quien estaba acostumbrado a convivir con sus amigos en armonía –
decido hacer una fiesta en su casa, invito a todos y preparo el mejor caldo de
piña –ese que se preparar de antemano  y
que en los pueblos de Santa Rosa sirve para ponerse hebrio- para celebrar el
triunfo de sus cosechas, no obstante su humildad mantenía el primer lugar en su
vida.

No hubo diferencia
alguna con su cambio, sus tierras siguieron dando buen fruto, y así fue
acarreando más riquezas, Pasaron los años y Benito se convirtió en un
prominente hombre de buenas cosechas en el pueblo, aun así él estaba seguro que
el único motivo de felicidad era tener tantos amigos que lo querían.

Una
mañana Benito amaneció muy enfermo, los vecinos quienes eran sus amigos se
reunieron a mirarle, todos traían en sus manos  obsequio, tantos que no había lugar en su recinto
para uno más. Al fin de unos días, Benito se puso muy grave y murió, sin
embargo en su rostro -que ya lucia anciano y pálido -se dibujaba una sonrisa de
satisfacción, como diciéndoles a todos que había vivido una vida satisfactoriamente
junto a ellos.

Mientras unos lloraban porque ya no le verían
otros decían, – él fue un hombre tan bueno!! – nos contagiaba con su alegría,
-era un a migo sincero- él se fue en paz.

Mientras los vecinos comentaban todo esto yo
jugaba con la hojas de pino regadas en el piso –costumbre de los pueblos de allí-
debajo de la mesa que sostenía el ataúd, siendo un niño me dije a mi mismo, yo quiero
ser como Benito. Desde ese momento comencé a pensar que la amistad esta sobre
todo.

Reflexión: No hay dinero de por medio en una
amistad; todo lo que necesitamos en este mundo para vivir en paz es ser seres
sociables.

La naturaleza
entera subsiste por una amistad, el viento con las semillas, el mar con las
olas, el sol y los ecosistemas, las abejas y las flores, etc,  todo pasa por una relación.

quienes
somos para pensar lo contrario?