La noche silencioa marca una Historia

    1. El musgo crecía en las calles empedradas como una alfombra horadada por el tiempo
      por su apariencia, generaciones habían crecido sobre los lomos de este viejo parque. La luz de una gran luna se escurría entre las hojas que hacían fiesta con el viento en aquella noche lúgubre y fría, y el enorme silencio nostálgico arropaba el panorama en aquel viejo pueblo. Entre tanta soledad y con sollozos de dolor, una mujer vestida de negro con un manto blanco -que era aún más blanco con el color de la noche -con el cual se arropaba la cabeza mientras sostenía su vientre y cortaba sus sollozos, aguardando en su pecho el dolor para mantener el silencio de aquel parque vacío más que con su penas y el ruido de las ramas que aviento recio -casi de madrugada -opacaba sus cortados sollozos.
      A paso lento y con su cuerpo ya encorvado se aproximó hasta el centro del viejo parque, aduras penas sollozó y con alivio fingido descanso sobre el borde de aquel estaque que carecía de agua y donde los sapos habían hecho su hogar. Ahí encontró el lugar adecuado para dar a luz al hijo que había llegado a su punto, el nacer.
      Como no encontrando que hacer y mirando a su derredor se adentró al estaque semivacío y en ese lugar dio a luz a su pequeñísimo bebe. Como toda mujer prevenida, cargaba en las entrañas de sus ropas un pequeño cuchillo de cocina el cual le sirvió para cortar el cordón umbilical, luego haciendo un doble esfuerzo extrajo las placentas. Entre sollozos de dolor y preocupación levanto a su hijo en brazos y lo puso sobre su pecho, mientras trataba de ahogar sus gritos en el silencio de la noche, los cuales se enredaban con el viento y el ruedo de las hojas, dicho llorido se perdía en las entrañas de aquel entristecido pueblo, mas sin embargo no era posible que un alma se hiciera presente en aquel hecho. Con lágrimas en sus ojos saco el manto que recogía su voluptuosa cabellera con el envolvió a su hijo acomodándolo a la orilla de aquella fuente.
      Después de asegurarse que estaría seguro hasta el amanecer lo dejo quietamente dormido, donde algunas buenas personas le descubrieran y se harían cargo de él.
      Ella partió al anonimato y así, esa noche marco un hecho del cual no quedo evidencia alguna.

      La mañana despertó con un sol esplendoroso, el viento era frio y las aves cantaban alegres por el nuevo día que se avecinaba, el crepúsculo había llegado a su fin después de haber marcado el inicio de lo que sería una nueva historia de la vida de este niño. Después de haber llorado por mucho tiempo el pequeño se quedó afónico y no pudo más que respirar el aire helado que congelaba sus pulmones mientras su pequeña carita se veía color purpura. Los rallos del sol aun no llegaban a tocarle, pudo haber muerto de frio quizá nadie podría haberle ayudado hasta que muriese, mas sin embargo era seguro que alguien debía llegar y encontrarle para darle auxilio.

      Caminando por el parque –el cual forzosamente debía cruzar hacia el mercado a comprar las verduras frescas traídas del campo -una anciana viuda a quien su esposo la había abandonado, al pasar escucho gemidos de algo a la orilla del pequeño estanque, al principio pensó que se trataba de un animal quizá una ardilla atrapada pero al mirarle detenidamente y con temor se dio cuenta que era un recién nacido, sin detenerse a contemplar su pequeño rostro, mirando a todos lados y no encontrando a nadie corrió con él en brazos hacia al caserillo donde se reunieron muchos vecinos para auxiliar no solo al niño, sino también a la anciana que callo muerta del susto a ver que al pequeño le faltaba un brazo, todos se sorprendieron y mientras unos discutían por el estado del bebe otros trataban de resucitar a la anciana la cual fue inútil el esfuerzo de volverla en sí, ella había muerto de la impresión causada. De entre el grupo de personas alguien pregunto por qué había muerto la anciana? y un señor de edad avanzada relato una posible razón por la cual ella había muerto y conto a todos el siguiente relato.
      Fue esposa de un soldado del cual nueve meses después dio a luz un hijo al que llamo Ignacio, Ignacio nació faltándole un brazo, y su esposo siendo un hombre rudo de la guerra no soporto tener un hijo con tal defecto y decido dejarla con su hijo diciéndole que no era de él y que prefería dejarla, a vivir con esa vergüenza toda la vida, en su desesperación y para complacerle ella decido matar a su propio hijo.
      Al cabo de tres meses su esposo volvió, más sin embargo nunca fue igual, las noches estaban llenas de llanto de niño cada vez que la luz se pagaba se escuchaban los gemidos de un tierno bebe, hasta que encendían la luz, el sonido cesaba.
      Después de tantas noches de desvelo él decido partir nuevamente para nunca volver y en la casa todo volvió a la normalidad por las noches.
      Se cuenta que el soldado perdió un brazo en el enfrentamiento de guerra entre Honduras y el salvador, en la famosa ¨guerra del fútbol¨ y por no ser auxiliado murió desangrado.

      Una vez la joven madre decido casarse nuevamente y en la noche de boda, se escuchó el llanto de un bebe, aquel sonido que ya había olvidado y fue entonces que entendió que su castigo era vivir sola para toda la vida.
      Abandonándose en la soledad de una vida vacía en aquel polvoriento pueblo se privó de la dicha de vivir feliz, enredándose en amarguras y convirtiéndose en una persona con la cual nadie podía hacer amistad.
      Su casa -de madera sostenida sobre troncos de pino curado el cual daba espacio para que durmieran debajo los perros y patos que ella había mantenido como costumbre de familia -era un misterio. Un portón de madera envejecida por la lluvia, un patio sombreado por enormes árboles que obedecían al tiempo y su extendida existencia, ya sus cochas habían endurecido como grandes callos.

      Fue entonces cuando todos entendieron que esa impresión le había causado la muerte a esta anciana mujer.
      El asunto paso a manos de las autoridades las cuales sin lugar a dudas decidieron llevar al niño donde las monjas para ser cuidado y si la suerte le corría de su lado encontraría un hogar donde seria amado y valorado tal como era.

      La anciana mujer que le había encontrado fue recogida por las autoridades del pueblo y después haber hecho recolectas se le dio cristiana sepultura, nunca se le conoció familia después -según prosiguió el anciano en su relato -su familia le había abandonado al enterarse que cometió el homicidio contra su propio hijo, aun así ella había pagado por su hecho viviendo en soledad toda su vida y aislada de la sociedad; Ahora era el momento de ser esfumada en las larvas de la tierra donde descansaría su cuerpo para siempre.
      En el pueblo se creó el mito, se decía que se le veía algunas veces sentada en el segundo escalón peinando su cabello y en otras ocasiones amamantando un bebe, esa fue la razón por la que nunca dicha casa fue habitada nuevamente.